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Agustinos
de la Asunción




Carta a la Congregaci��n

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2016-03-22 - Paris

 Queridos Hermanos:

Cuando acababa de entrar la Iglesia en Semana Santa, ha sido asesinado salvajemente el religioso congoleño de la Provincia de África Padre Vincent Machozi. Tenía 51 años. Por la mañana había celebrado la Misa del Domingo de Ramos en la parroquia de Lyambo (Butembo), y luego había ido a reunirse con su anciana mamá en su pueblo natal. Después de terminar una reunión con los notables del pueblo, llegó a su casa un jeep con 10 soldados armados. Los militares preguntaron dónde estaba Vincent Machozi; al verlo en la reunión, inmediatamente le apuntaron y lo acribillaron a balazos. Murió en el acto.

Desde su regreso de los Estados Unidos, Vicente se había comprometido en la defensa de las poblaciones locales sometidas a las exacciones y a las brutalidades de las bandas armadas que martirizan al Norte del Kivu. Presidía una asociación, « KyaghandaYira », que agrupa a los miembros de la etnia Nande para promover su cultura. El Padre Vincent siempre ha sido sensible a las cuestiones sociales, trabajando en la promoción de la justicia y de la paz. Su formación, en Francia y en los Estados Unidos, lo había preparado mediante un serio análisis de los mecanismos de la opresión.

Con ocasión de mi paso por Butembo en Octubre y Noviembre de 2015, he conversado largamente con el Padre Vincent. Me explicó su compromiso político. Llevaba un minucioso inventario de los crímenes cometidos en la región. Había registrado cada asesinato: fecha, nombres de las víctimas, fotografías y testimonios. Todo recogido en voluminoso fichero, con la finalidad de sensibilizar a la opinión pública internacional sobre la situación de las poblaciones del Norte de Kivu. Vincent había hecho una encuesta sobre el rapto de nuestros tres hermanos, Edmond, Anselme, y Jean-Pierre. No los olvidamos, a pesar de que ya pasaron tres años desde su desaparición.

En mi entrevista, ya le había advertido a Vincent de los peligros que corría, ya que su vida estaba amenazada. Vincent me contestó que bien sabía él ya a lo que se exponía. Con motivo de la asamblea del consejo de Provincia, Vincent expuso los elementos de un retiro que había dado a la comunidad. Partiendo del análisis de varios teólogos contemporáneos, Vincent había propuesto una tipología del compromiso en la Iglesia. Había hablado de la Iglesia de Nicodemo que se ocupa de los muertos. Interviene cuando ya todo se acabó. Habló también de la Iglesia del Buen Samaritano, que se ocupa de los vivos, débiles y pequeños, esforzándose por restablecer su salud. Él había elegido la Iglesia del Buen Samaritano, la que se arriesga para salvar al prójimo.

Vincent es un honor para nuestra Congregación. Ha dado su vida por una causa justa: la defensa de mujeres y hombres humillados, despojados de sus derechos más elementales.

Justo cuando comenzábamos la Semana Santa, Viencent fue abatido. Pero la esperanza cristiana es más fuerte.

Queremos que se descubra la verdad sobre este crimen. Debe iniciarse una investigación imparcial que consiga establecer el origen de este crimen comanditado.
Queridos Hermanos, la Congregación de la Asunción presenta su condolencia a la familia de Vincent, a su Provincia Asuncionista, y a S. E. Mons. Sikuli, Obispo de Butembo-Beni. Cercana está ya la Luz de Pascua, y la fuerza de la Resurrección nos apoya.

 

Padre Benoît GRIÈRE a.a.
Superior General