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Agustinos
de la Asunción




A nuestros hermanos y hermanas de la familia de la Asunci��n de la Di��cesis de Butembo-Beni

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2016-01-28 - Roma

 

Congregaciones de la Asunción:

 
Religiosas de la Asunción, Agustinos de la Asunción,
Oblatas de la Asunción, Hermanitas de la Asunción,
Orantes de la Asunción

 

 

 

Objeto: 
Mensaje de apoyo y de comunión a la misión de nuestros hermanos y hermanas de la Diócesis de Butembo-Beni.


Durante el encuentro de nuestros Consejos Generales, del 4 al 6 de enero de 2016, hemos sido informados de los últimos acontecimientos de la ensangrentada Navidad vivida por los habitantes de Mbau-Oicha, y últimamente, este jueves 7 de Enero, en Luofu.

En este momento crucial en que las masacres continúan sembrando el terror en el seno de la población y entre los cristianos que ustedes tienen a cargo, nosotros, los miembros de los Consejos Generales de la familia de la Asunción (Religiosas de la Asunción, Agustinos de la Asunción, Oblatas de la Asunción, Hermanitas de la Asunción, Orantes de la Asunción) queremos manifestar nuestra compasión a todas las familias martirizadas por los continuos masacres. Oramos por los innumerables inocentes: hombres, mujeres y niños. Les manifestamos también nuestra solidaridad y nuestro apoyo en el ministerio de acompañamiento, tan exigente y delicado en las actuales circunstancias; ministerio en el que continúan ustedes comprometiéndose en la proximidad de las familias desamparadas. Las consecuencias de estas atrocidades son numerosas, y de diversos niveles: la vida de las familias es perturbada por el éxodo rural masivo, buscando seguridad en las ciudades; la hambruna, a causa de la dificultad de ir a los campos por el riesgo de ser ejecutados; las enfermedades psicológicas ligadas al traumatismo que encarnan estas matanzas.

Queridos hermanos y hermanas: frente a estas situaciones difíciles, los animamos a continuar con ánimo y valor su compromiso apostólico, en colaboración con los demás agentes pastorales, y con su Obispo, Monseñor Melchisedek Sikuli. Es un trabajo de reconstrucción y de defensa de la vida para hacer frente a las fuerzas negativas que siembran el terror y la muerte.

Como testigos de la esperanza recibida de Cristo Resucitado, son ustedes, con la Iglesia Universal y todas las personas de buena voluntad, la única fuerza de apoyo para acompañar a ese pueblo martirizado. No es fácil perseverar en la lucha por la vida ante estos ataques repetidos. Pero tenemos confianza, no tendrá el mal la última palabra. Con los ojos fijos en Cristo, continúen sacando fuerzas de la fuente de su Corazón que desborda de amor y de misericordia, para seguir caminando en la fe. Nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Continúen caminando con la esperanza en el Resucitado, cuya presencia activa al lado de ustedes es una fuerza inconmensurable. Es Él quien los sostendrá en el amor y la compasión por su pueblo martirizado. 

Por nuestra parte, nos comprometemos a informar a cada miembro de la familia de la Asunción para resaltar nuestra comunión con lo que ustedes viven. Continuaremos apoyándolos con la oración y la sensibilización de todas las personas capaces de hacerse eco de las voces de los pobres inocentes.

Imploramos la presencia de Nuestro Señor Jesucristo sobre todos ustedes para que los colme de su gracia, y les inspire en todas las circunstancias las palabras y los gestos que vengan de su misericordioso y amante Corazón para continuar con su servicio al lado de esa población desamparada.  

Tengan la seguridad, queridos hermanos y hermanas, de nuestra cercanía y comunión en la oración. 

Roma, 11 de Enero de 2016