OK Su questo sito NON utilizziamo cookie di profilazione di terze parti. Se vuoi saperne di più o prestare il consenso solo ad alcuni utilizzi clicca qui. Cliccando sul pulsante OK, o continuando la navigazione effettuando un'azione di scroll, presti il consenso all'uso di tutti i cookie.

¿Quieres ser asuncionista?

Agustinos
de la Asunción




A la comisi��n de justicia y paz, integraci��n y creaci��n de la USG-UISG

121_big.jpg

2015-03-29 - Roma

Copia para información:
- Secretaría de Estado Vaticano
- Agencia Misna
- Radio Vaticano

OBJETIVO: Grito de angustia de los miembros de los consejos generales de religiosos ante las masacres inhumanas en la República Democrática del Congo, especialmente en la diócesis de Beni-Butembo.

1. Introducción.
Nosotros, los miembros de los Consejos Generales de diferentes Órdenes y Congregaciones presentes en la Diócesis de Butembo-Beni, en la República Democrática del Congo, hemos tenido conocimiento de los recientes disturbios y masacres en la región de las Diócesis de Butembo-Beni y en sus alrededores. Hemos quedado anonadados al enterarnos de las espantosas matanzas de civiles desarmados. Queridos hermanos y hermanas, miembros de la Comisión de Justicia y Paz e Integridad de la Creación, les dirigimos este mensaje en nombre de este martirizado pueblo para que le hagan eco a nuestro grito.

2. La dignidad de la persona humana proviene de Dios, y es inviolable.

Denunciamos y condenamos la brutalidad de los asesinatos -de niños y adultos- en las regiones de la Diócesis de Butembo-Beni. Redactamos este comunicado en una perspectiva de fe. Cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27). Las masacres de la población que se abaten sobre la región de Mbau, en la Diócesis de Buetmbo-Beni, son claramente un crimen de lesa humanidad.

3. El contexto.
La República Democrática del Congo nunca ha gozado del beneficio de una paz total, desde que obtuvo de Bélgica su independencia nacional, el 30 de Junio de 1960. A consecuencia de una sucesión de conflictos, numerosas personas se han convertido en desplazados en el interior, o salieron al exilio; mientras que otras lo han pagado con sus vidas. Las causas profundas de estos conflictos son complejas; van desde cuestiones ligadas a la gobernabilidad, hasta modos inequitativos u opacos de explotación de las abundantes y ricas fuentes de recursos económicos del país. En el curso de los dos últimos decenios, el conflicto congoleño implicó a numerosos grupos militares, locales y extranjeros, entre los que se encuentran las Fuerzas Democráticas Aliadas, el Ejército Nacional de Liberación de Uganda, el M-23, las FDLR, los Maï-Maï. Muchos grupos rebeldes y fuerzas armadas han llevado a cabo sus operaciones en las regiones orientales de la RDC, provocando desastres bien documentados, brutalidades, desplazamientos masivos de población, raptos, violaciones, y matanzas de tipo genocida. Entre las numerosas personas secuestradas se encuentras tres religiosos sacerdotes.
A pesar del llamado hecho a la Misión de las Naciones Unidas en la RDC (MONUC, después MONUSCO), para ayudar y proteger la vida de los civiles, la situación sigue siendo crítica.

4. Masacres ignominiosas
Todos los esfuerzos emprendidos para traer la paz tienden a ser contaminados por gérmenes de división, de tensiones y de luchas. Las masacres contra las que reaccionamos se produjeron entre Octubre de 2014 y Marzo de 2015. Según las informaciones de que disponemos, ciudadanos pacíficos y desarmados han sido arrancados de sus pueblos y asesinados en el territorio de Beni. Incursiones nocturnas de hombres armados han tenido como consecuencia que algunas personas hayan sido raptadas, y otras asesinadas. También hay el pillaje, el robo de dinero y rebaños. Esas matanzas son horribles: a algunos les cortan el cuello, a muchos niños los brazos; mujeres violadas y reventadas, muchas familias enteras masacradas. Las víctimas han sido brutalmente despedazadas con machetes, hachas o cuchillos. Esas masacres alcanzaron el territorio de la Diócesis de Bunia desde Enero de 2015. Hasta la fecha, más de 400 personas han sido asesinadas con la misma atrocidad.

5. Consecuencias de las masacres
Esa violencia ha traído importantes consecuencias: penuria alimenticia, interrupción o mal funcionamiento de los servicios médicos, desplazamientos de población, migraciones, falta de servicios psico-sociales, interrupción de los servicios educativos, etc. La vida de las familias queda totalmente perturbada o destruida. Es inadmisible que la inestabilidad de la RDC y las matanzas de este tipo perduren y que continúe el país hundido en una espiral de violencia. Es evidente que la población de la RDC sufre desde hace ya demasiado tiempo. Continúa viviendo en la precariedad, la pobreza y la inestabilidad, cuando el país está dotado de ricos recursos naturales a los que sólo los ambiciosos, o quienes poseen armas, tienen acceso. Además de las masacres, hay sin duda alguna también la destrucción del ecosistema de esta región que cuenta con la segunda selva virgen mundial, después de la del Amazonas.

6. Un grito de angustia para toda la Comunidad Internacional
La situación en la RDC es demasiado compleja para que podamos nosotros implicarnos. Sin embargo, en el Nombre de Dios, en el nombre de este largo sufrimiento del pueblo congoleño, apelamos al Gobierno de la República Democrática del Congo para que conceda prioridad a su pueblo. Nosotros le pedimos al Gobierno Congoleño que no firme acuerdos, sin tener antes la seguridad de que permitan una distribución equitativa de los recursos económicos en provecho de todo el pueblo congoleño. En un país tan rico como el Congo, el pueblo sólo creerá en su Gobierno cuando vea un cambio positivo en la vida de la gente; cuando sea desarrollada una infraestructura vial, cuando haya vías de comunicación entre la gente en una atmósfera de seguridad y de libertad bien concretas. En nombre del pueblo congoleño que sufre desde hace tanto tiempo, apelamos a las Naciones Unidas, al Consejo de Seguridad, y a la Misión de las Naciones Unidas en la RDC, para que respondan a la situación crítica de las poblaciones del Congo, y para que ayuden al Gobierno a que alcance una paz justa y duradera. Apelamos nosotros también a la Unión Africana, a las instituciones de los SADC y COMESA, para que se comprometan a trabajar por la estabilidad del Congo, de manera que este «gigante dormido» logre despertarse y contribuya al crecimiento y al desarrollo, no sólo de las poblaciones de la región, sino de todo el subcontinente, e incluso de toda el África.
Queridos hermanos y hermanas, miembros de la Comisión de Justicia y Paz, de la Integridad de la Creación, quisiéramos, a través de Ustedes, hacer un llamado a la comunidad internacional, a los gobiernos, a las organizaciones humanitarias, y, por supuesto, a las sociedades multinacionales que sacan grandes beneficios de la explotación de los recursos del Congo, para que sostengan nuestros llamado de cara a una encuesta internacional transparente sobre las masacres, de tal manera que la impunidad no tenga la última palabra.
Les agradecemos por la atención que le concedan a esta carta, dando a conocer ese conflicto todavía en curso.
¡Que Jesucristo Nuestro Señor, cuya Pascua vamos a celebrar muy pronto, los acompañe y los bendiga!

Rome, el 29/03/15
Los miembros de los Consejos Generales de las Congregaciones:
Agustinos de la Asunción, o Asuncionistas,
Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto,
Hermanas de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora,
Hermanas de María Reparadora,
Orden de la Santa Cruz,
Misioneros de África (Padres Blancos),
Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús,
Clérigos Regulares Menores, o Carraciolinos, Monjes Silvestrinos (de la Orden de San Benito),
Orden Secular de Carmelitas Descalzos.

En el nombre de los Consejos Generales
Fr Emmanuel Kahindo Kihugho
Assumptionnist
Vicario Generale
emekahi@yahoo.fr
Via San Pio V, 55
00165 Roma