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Agustinos
de la Asunción




Signos de Dios n�� 20 - Don total de s�� mismo a Dios

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2016-12-27 - Roma

Don total de sí mismo a Dios

La dinámica de la entrega de sí mismo es fundamental para toda persona que quiera expresar su fe en Dios. Es el caso de cuantos siguieron a Cristo hasta consagrarle sus vidas, como los fundadores de las congregaciones. Dios le confió a cada uno de ellos una misión específica que habría de realizarse en un contexto bien preciso. La iniciativa es pues divina. Ellos murieron en la fidelidad a Cristo. También el Padre d’Alzon ha sido llamado por Dios, y él tomó conciencia de dicha llamada. Su experiencia de la vida religiosa, en concierto con la forma del don total de sí a Dios, nos revelará la principal preocupación de un Maestro espiritual del siglo XIX. Una atenta lectura de sus Escritos Espirituales nos permite darnos cuenta de su preocupación por una vida consagrada ejemplar, es decir, por un ideal
de la entrega de sí mismo a Dios como experiencia o dinámica permanente de la vida religiosa. Una doble convicción nos impulsa. Por un lado, como religioso, el Padre d’Alzon ha vivido y traducido en actos la dinámica del don de sí mismo a Dios: a lo largo de toda su vida permaneció fiel a lo que había prometido a Dios. Por otra parte, habló explícitamente de esa experiencia en términos de don de sí mismo, en consonancia con la vida religiosa. Está claro que la aventura espiritual del Padre d’Alzon se caracteriza por tres dimensiones a las que volverá constantemente: la dimensión cristiana, la dimensión sacerdotal y la dimensión religiosa. En su andadura esas tres dimensiones permanecen muy unidas. (P. Jean-Marie Vianney Katabu Kavunga, a.a.)

El Padre d’Alzon nos dice «El don de sí mismo. Eso es la vida religiosa, pero hay diferentes maneras de darse. El religioso se entrega hasta la perfección»   (Escritos Espirituales, p. 1107)

Palabras del Postulador

Don total de sí mismo a Dios. ¿Qué es lo que justifica este tema, en relación con la causa de nuestro Fundador? Durante la sesión del Secretariado Internacional de la Postulación en Roma, del 19 al 21 de mayo de 2016, el primero de los objetivos propuestos fue el de conocer y hacer conocer al Servidor de Dios. Y uno de los medios para hacer concreto este objetivo consiste en difundir más ampliamente el pensamiento y las enseñanzas que encontramos en sus escritos. Esto reafirma la convicción de que el Venerable Padre Manuel d’Alzon es un signo de santidad para nosotros, que sigue hablándonos en la actualidad como hombre de fe y enseñándonos con su testimonio personal y con sus múltiples acciones apostólicas de toda índole. Abordamos aquí un aspecto importante de la vida cristiana y de la vida consagrada por el hecho de que concierne a la calidad y profundidad de nuestro compromiso en el seguimiento de Cristo. El Padre d’Alzon nos interroga pues sobre el sentido de nuestra entrega total a Cristo mediante la consagración en la vida religiosa, lo que vale también para la vida cristiana de todo bautizado. Pensamos que convenía recordar en este número lo que él nos dice sobre el sentido profundo de la entrega total de sí mismo a Dios, concebida como una dinámica permanente de la experiencia de la vida cristiana y de la vida consagrada.   

P. Julio Navarro Román, a.a.