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Agustinos
de la Asunción




Editorial AA Info Enero 2018 - N�� 03

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2018-11-13 - Roma

En el umbral de este nuevo año, Señor, que nuestra alabanza se eleve a ti. Loado seas por tu Hijo unigénito, Jesucristo, nuestro Señor. Lo has dado al mundo para que te conozca, para que descubra tu amor y para que los hombres se conviertan en tus hijos. Loado seas, por el año 2017. Nos has hecho vivir el 33º Capítulo General con alegría, en paz y verdad. Nos has incitado a escuchar a tu Espíritu trascendiendo nuestros miedos, nuestros límites y nuestras pequeñeces personales. Nos has abierto el horizonte para que veamos como Manuel d' Alzon, «grande y lejos». Has vertido el vino nuevo del Evangelio en los odres nuevos. Nos pides que hagamos llegar a nuestros hermanos y hermanas en humanidad el buen vino de tu viña. Quieres hacernos hombres de unidad en un mundo dividido.

Loado seas, Señor, por los hermanos responsables que nos has confiado: miembros de la Curia Romana y Provinciales. Guárdalos bajo tu protección, para que nunca olviden el significado del servicio y la primacía de tu voluntad. Gracias también por todos aquellos que han cumplido su misión con fidelidad y valentía en los últimos años. Han hecho frente a muchos desafíos para que crezca el Reino de Dios: que sean recompensados por su entrega.

Loado seas, Señor, por la vida fraterna en comunidad. La Asunción, nuestra pequeña familia, está al servicio de tu Buena Nueva. Tu ardiente deseo es que te sirva en humildad, teniendo la audacia de los apóstoles dispuestos a afrontar la contradicción del mundo dando testimonio de tu Nombre en fidelidad. Haznos mensajeros de la inmensidad de tu amor por todos. La comunidad asuncionista es una llamada a vivir la fraternidad en la diversidad, el respeto mutuo y la búsqueda de la unidad.

Danos tu Espíritu para que no vacilemos en la búsqueda del bien común. Haz que los seres más timoratos y débiles sean capaces de recibir la plenitud de tu fuerza de paz y reconciliación. Danos la gracia de la fidelidad a nuestros votos. Que cada uno de tus hijos se dedique enteramente a la causa de la entrega y de la apertura a los demás. Que nuestra ambición personal y la búsqueda de la tranquilidad nunca nos hagan olvidar nuestra consagración religiosa.

Loado seas, Señor, por nuestra Tierra. Ella está herida, a menudo por culpa nuestra, pero es ella quien nos da agua y pan. Haz que seamos cada vez más atentos a respetarla y protegerla. Danos la fuerza para compartir las riquezas que ofrece, para que todos en este mundo puedan recibir los beneficios de tu Creación. Loado seas, Señor, por la Iglesia, Madre nuestra. Ella es heredera de una larga historia de caídas y errores, pero nos ha transmitido la fe en ti. Concédele que continúe su camino en paz y alegría. Haznos servidores entregados y ardorosos, dispuestos a luchar por la verdad del Evangelio hasta nuestras últimas fuerzas.

Loado seas, Señor, por nuestros hermanos mayores. Han dado lo mejor de sí mismos para dar a conocer tu Nombre. ¡Que tengan paz de corazón! Loado seas, Señor, por los laicos de la Asunción. Pueblo abigarrado y diverso, pero pueblo unido para celebrarte y anunciarte al mundo. Apoyo fiel de nuestras comunidades, son nuestros colaboradores para la venida de tu Reino. Haznos amarlos siempre, respetarlos y asociarlos a nuestra ambición misionera. Loado seas, Señor, por María. La madre de tu Hijo es nuestro apoyo en la aflicción y signo de tu solicitud. Que seamos cada vez más fieles al espíritu de la Asunción, que nos permite asumir plenamente nuestra humanidad y recibir la gracia de la salvación.

Loado seas, Señor, por el año 2018 que comienza. Que sea para nosotros y para nuestros seres queridos un año de gracia y alegría. ¡Venga tu Reino! ​