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Agustinos
de la Asunción




Editorial AA Info octubre 2016 n�� 22

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2016-12-27 - Roma

Fidelidad

Las Provincias de la Asunción se disponen a vivir el tiempo de su capítulo. Cuando reciban este boletín, la Provincia Andina, la Provincia de Brasil y la de Europa habrán celebrado ya sus asambleas. El capítulo es una ocasión excepcional para evaluar nuestra fidelidad al carisma de la Asunción. ¿Cuáles son nuestros vínculos con la inspiración del Padre Manuel d’Alzon? ¿Cuáles son nuestras solidaridades concretas con la tradición asuncionista en nuestras obras y comunidades? ¿Qué ambiciones apostólicas tenemos para los próximos años? Numerosas preguntas surgen instantáneamente cuando evocamos el trabajo que vamos a realizar durante ese tiempo de diálogo y de compartir. Pero no hemos de hacer nada nuevo por el sólo placer de hacer algo nuevo. La vida de una congregación como la nuestra pasa por compromisos que son ya fruto de una escucha atenta de la Palabra de Dios y de una obediencia inventiva a lo que el Espíritu nos pide hacer. El vino nuevo y los odres nuevos nos incitan a buscar cómo ser más fieles a la intuición de nuestros orígenes.

Este verano hemos tenido el congreso «Educare» sobre la educación en la Asunción. Ese encuentro se ha celebrado en Worcester, nuestra universidad americana, y ha congregado a más de 60 participantes procedentes de África, Europa, América del Norte y del Sur. Una hermosa experiencia internacional donde hemos podido ahondar el compromiso por la educación integral de la juventud, tan querida para todo asuncionista. La educación es una prioridad de nuestra familia religiosa. La fidelidad nos impulsa a explorar vías nuevas para responder a las necesidades nuevas ante el desafío de la ignorancia, de la increencia y de la indiferencia. La fidelidad nos empuja también a continuar aportando la experiencia de una larga tradición de catolicidad. En nuestra Regla de Vida, de una manera o de otra (fidelidad o fiel/es), interviene doce veces. Deseo que descubramos en la Asunción, en todas partes y más especialmente allá donde progresivamente hemos desertado de los lugares educativos, la importancia de una presencia en el mundo de la educación.

La fidelidad es también la profundización de nuestra consagración religiosa. Sabemos bien que sin una adhesión fuerte a la persona de Cristo nuestra fe se transforma en ideología, en dulce sueño piadoso, y no en fuerza de renovación del mundo y de nosotros mismos.

Últimamente hemos estudiado en Consejo General Ordinario más de 40 informes para votos perpetuos y ordenaciones. No podemos más que alegrarnos ante la abundancia de esta juventud asuncionista. Pero desgraciadamente también nos toca tratar de situaciones canónicas delicadas, por ejemplo de peticiones de secularización o de incardinación, es decir de salidas de la vida religiosa. Hay todavía demasiada fragilidad en la formación de los candidatos a la vida religiosa y de vez en cuando se dan comportamientos antievangélicos de algunos religiosos, comportamientos que ensucian nuestra familia.
Hay que volver a la fidelidad que es fundadora de toda estabilidad. A pesar de los inevitables avatares de un itinerario humano, Dios es fiel y no nos abandona. ¿Somos de verdad creyentes, hombres que confían en la providencia divina? Deseo que nuestros capítulos hagan posible recobrar esta fidelidad de los orígenes y nos transmitan la audacia de avanzar por terrenos nuevos. Creo en nuestra capacidad de vivir guiados por el Espíritu. La Asunción se halla en un giro en su historia, pues su fisionomía cambia rápidamente. Pero no hemos de temer a los nuevos tiempos. Si queremos, esos tiempos nuevos serán tiempos del evangelio.