OK Su questo sito NON utilizziamo cookie di profilazione di terze parti. Se vuoi saperne di più o prestare il consenso solo ad alcuni utilizzi clicca qui. Cliccando sul pulsante OK, o continuando la navigazione effettuando un'azione di scroll, presti il consenso all'uso di tutti i cookie.

¿Quieres ser asuncionista?

Agustinos
de la Asunción




Misioneros de la Misericordia

257_big.jpg

2016-02-06 - Roma

El año jubilar extraordinario se inició el pasado 8 de diciembre y con él toda la Iglesia ha iniciado un camino de conversión centrado en la misericordia. ¿Y qué significa eso para nosotros, Asuncionistas? ¿Nos interesamos por entrar concretamente en el proceso iniciado por el papa Francisco?

Os invito a cada uno a releer la bula de indicción del Jubileo extraordinario de la Misericordia, «Misericordiae Vultus», ya que ella nos ofrece indicaciones valiosas para vivir este tiempo en armonía con el conjunto de la Iglesia. El papa Francisco insiste a tiempo y a destiempo en la misericordia, recordando que «el misterio de la fe cristiana está todo él en esa palabra». Pienso que podemos iniciar este camino en comunidad. Hay iniciativas a tomar que me parecen pertinentes para ahondar nuestra fe en Jesucristo. Vivimos en comunidad y a menudo la fraternidad se ve dañada por palabras hirientes o actitudes contrarias al compartir y a la comunión. El papa recuerda que las palabras pueden ser portadoras de cizaña, de división. Sería bueno que durante este año jubilar hagamos un esfuerzo de contención en nuestras expresiones para no ofender a los hermanos con los que vivimos. La fraternidad no es una palabra hueca en la Asunción, y estamos llamados a sentirnos felices de vivir juntos. Deseo también que cada cual se interrogue sobre el modo de compartir los recursos económicos que hacen posible que la comunidad viva. Mis viajes a las provincias me muestran que a veces la puesta en común de los bienes es limitada e imperfecta. Espero un esfuerzo de responsabilidad por parte de quienes ignoran las exigencias de la Regla de Vida sobre este tema. No podemos llamarnos pobres si no practicamos el compartir fraterno de nuestros recursos. Ser misericordioso es también vivir el compartir integral.

Otra iniciativa que sería bienvenida es el recurso al sacramento de reconciliación y de perdón. Éste, que es el signo del amor y de la misericordia divina, es a veces dejado de lado por algunos religiosos. No podemos predicar la misericordia de Dios si nosotros mismos no somos primero sus beneficiarios privilegiados. Examinemos nuestra vida para ver nuestra práctica respecto a este sacramento; ¿a cuándo remonta mi última confesión?

El papa Francisco ha decidido suscitar «misioneros de la misericordia» para favorecer que hombres y mujeres puedan recibir el sacramento y ser perdonados de sus pecados. Nos es posible ser misioneros de esta misericordia danto testimonio de una Iglesia modesta, acogedora, fraterna, sencilla y cordial. El mundo tiene necesidad de este testimonio, como pone de manifiesto la extraordinaria audiencia del papa Francisco incluso entre los no creyentes. Pertenecemos a una Iglesia que es la madre amorosa de la humanidad. No quiere situarse por encima de los hombres y las mujeres de hoy en una actitud de juicio permanente, sino como compañera de humanidad para ayudar a cada uno a crecer conforme al Evangelio. Hay a veces, aunque raramente en la Asunción, comportamientos hostiles al mundo de hoy que desacreditan el mensaje de amor de Jesucristo. Ser misionero de la misericordia es sencillamente vivir la propia condición de cristiano. Despleguemos la mirada que fue la de Jesús sobre el mundo, una mirada colmada de ternura. Pero el amor no anula la exigencia de la conversión. La favorece. Sueño con una Asunción movilizada toda entera para este anuncio del Dios de amor y de perdón. El año jubilar será también un año preparatorio para el Capítulo General. Pronto recibiréis la carta de indicción para el mismo. Hagamos de este año un tiempo de perdón, de misericordia y de reconciliación.

¡Feliz año a todos!

AA Info enero 2016