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Agustinos
de la Asunción




Llamados a seguir a Cristo

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2015-07-13 - Rome

Estamos en plena luz de Pascua. El Señor ha resucitado, y podemos proclamar con el conjunto de los creyentes que la muerte no ha tenido la última palabra. Si el triunfo de Cristo es el núcleo de nuestra fe, también es importante en nuestras vidas cotidianas reconocer los gérmenes de esperanza y las victorias obtenidas contra las fuerzas de las tinieblas. La primera victoria es la de Cristo. Ha vencido de una vez por todas, y tenemos la firme esperanza de que nada nos podrá vencer, como dice el apóstol San Pablo. Quiero celebrar con vosotros las pequeñas victorias que tienen su origen en la Resurrección del Señor.

Recientemente he escrito una carta sobre la fraternidad. Me han llegado ecos de algunos de vosotros que me han dicho que la carta les ha permitido avanzar en varios puntos de nuestra vida comunitaria. Creo que cada vez que hacemos crecer la fraternidad practicando el perdón y la misericordia, hacemos triunfar a las fuerzas de vida. El papa Francisco acaba de decretar un Año Santo de la Misericordia que comenzará el próximo 8 de diciembre. La Iglesia es el sacramento de la misericordia de Dios. El papa recuerda la importancia del sacramento de reconciliación. Paseando por las calles de Roma durante la Cuaresma me soprendió ver a sacerdotes ofreciendo a los transeúntes la posibilidad de confesarse. Hermosa inciativa. En mis visitas canónicas constato, con demasiada frecuencia, que el sacramento de reconciliación está demasiado descuidado por los religiosos. ¿No tenemos necesidad de la misericordia de Dios? ¿Cómo vamos a ser misericordiosos si antes no nos sometemos nosotros a la misericordia de Dios? Demasiado a menudo los corazones endurecidos han olvidado hacerse cargo de la verdadera medida de sus pecados. En este año, que es el año de la vida consagrada, pienso que sería bueno para cada uno recuperar el sentido profundo de la reconcilación y de la confesión. Es importante escuchar la llamada a hacer crecer la misericordia. Tenemos que tomar mayor conciencia de que el perdón de Dios es la fuente de la verdadera alegría. Y es importante también que nuestras comunidades sean más hogares de perdón y de benevolencia mutua.

Las pequeñas victorias sobre la muerte se celebran también cuando logramos luchar contra la desesperanza y la fatalidad. Regreso de una visita canónica a México y a Brasil. Estos dos inmensos y atractivos países son los dos primeros países católicos del mundo. La piedad popular es muy viva y la Iglesia goza de un notable dinamismo a pesar de la presión de los movimientos pentecostales protestantes. Pero la Asunción es una pequeña realidad frágil en ambos países. A pesar de todo, nuestros hermanos son animosos y continúan proponiendo la vocación asuncionista a los jóvenes. Tuve la suerte de participar en el ingreso oficial de cinco jóvenes en el postulantado en Campinas (Brasil). Esta celebración recuerda que la vocación está siempre de actualidad y que no hay que bajar los brazos ante los fracasos que han podido afectar a la vida de la Provincia. Es una pequeña victoria sobre la resignación, probablemente uno de los males más insidiosos en la vida religiosa. Me gustaría tanto que nuestra familia religiosa se libere de los miedos inútiles y estériles para proponer a tiempo y a destiempo la vocación asuncionista... Demos gracias al Señor que no deja de llamar a seguirle. No hay recetas garantizadas para obtener vocaciones ; pero si cada uno de nosotros vive su compromiso religioso con alegría, será un signo de que la fuerza de vida de Cristo resucitado sigue actuando todavía hoy. Felices fiestas de Pascua.

AA Info abril 2015