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Agustinos
de la Asunción




La crisis en Colombia

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2021-06-01 - Bogotá

Los religiosos asuncionistas están presentes en Colombia desde 1946, hemos sido testigos de la difícil situación del país y del largo proceso de reconstrucción del tejido social, y hoy nos vemos directamente afectados por la actual situación de crisis que afecta especialmente a las familias más vulnerables con las que estamos comprometidos a través de la Fundación Mi Hogar Asuncionista. Para más información, visite: https://mihogarasuncionista.org

Nos unimos al llamado de la Iglesia por la paz y la reconciliación y renovamos nuestro compromiso por el bien de la sociedad colombiana con nuestros esfuerzos como religiosos y laicos asuncionistas a través de la educación y el servicio social.

Hemos tenido un paro nacional en Colombia y parece que nada cambia ante las justas demandas sociales. Todos los miércoles, los sindicatos han convocado un cese total de actividades. Los jóvenes desbordan las manifestaciones con su presencia, expresan su descontento y se distancian de las autoridades locales, lo que se manifiesta en las calles, en las marchas, con evidente indignación. Colombia es un país que ha sufrido una violencia extrema. Se ha trabajado por la justicia, dando pasos para curar los horrores vividos, pero todavía hay situaciones que causan dolor y muerte. Son semanas en las que no sólo se han hecho reivindicaciones justas, sino que hemos asistido a excesos de violencia que nos muestran lo peor de una sociedad cansada y frustrada. Los obreros y trabajadores del campo y de las ciudades son los que más han sufrido el bloqueo de calles y carreteras, el cierre del transporte, la escasez y el aumento desmesurado de los precios de los alimentos. Nuestra querida Colombia necesita un diálogo social donde todos apoyemos medidas reales para ayudar a los que más sufren.

La esperanza, la verdad, el diálogo y la escucha son necesarios para buscar una verdadera justicia para todos los hombres y mujeres de esta nación, donde, a pesar de las difíciles realidades que se viven, se puede privilegiar un debate no violento, dejando de lado la confrontación. Sólo así podremos construir una paz social que garantice el bienestar y la dignidad de todos.

Los creyentes en Jesús tomamos conciencia y cambiamos la realidad cuando somos capaces de vivir la experiencia de la cruz con nuestros hermanos, que compromete todas nuestras acciones al servicio del prójimo.

P. Juan Carlos Marzolla Laius a.a.

Foto: jramirezsfs da Pixabay