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Agustinos
de la Asunción




El Santuario de Lourdes es un lugar de oración

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2019-02-17 - Buenos Aires, Argentina

El Santuario de Lourdes es un lugar de oración y de encuentro con la misericordia de Dios Padre, que acoge y perdona.

Lo que llamamos “el mensaje de Lourdes” puede resumirse en estas cuatro palabras: Oración, conversión, salud, solidaridad. Todas ellas son parte del mensaje evangélico anunciado por Jesucristo. El nombre de “Santos Lugares de Jerusalén”, como era conocido en sus orígenes, provenía de mediados del Siglo XVIII por la presencia en el lugar de frailes franciscanos. Los mismos que actualmente tienen bajo su custodia los lugares santos de Jerusalén, es de allí de donde deriva el nombre de la zona.

Esta zona correspondía a lo que hoy son los Partidos de “San Martín” y “Tres de Febrero”. Era una gran llanura cubierta de grandes chacras con muy pocos habitantes; muchas de ellas pertenecieron a hombres cuyos nombres han quedado en la historia tales como Juan Manuel de Rosas, Juan Martín de Pueyrredón y José Hernández.

En 1851, al realizarse el trazado catastral de la zona, se denominó “San Martín” al Partido, quedando el nombre de “SANTOS LUGARES” para una de sus Villas. Posteriormente, el “Partido de San Martín” se subdividió y “Santos Lugares” pasa a integrar el “Partido de Tres de Febrero”. Toda esta enorme extensión dependía de la única parroquia que, como tal, funcionaba en la zona y que se denominaba “Jesús Amoroso” que es la actual Catedral de San Martín. Los presbíteros Juan Anzola y Juan Lani, que atendían la Villa antes de la llegada de los Asuncionistas, habían construido una Capilla con el esfuerzo del pueblo. Ésta se encontraba bajo la advocación de “San Antonio de Padua”. Era una modestísima capillita de chapas y se encontraba ubicada en lo que hoy es la entrada a nuestro Santuario, donde actualmente está la capilla de bautismos, delante del despacho parroquial.

A su llegada, los Asuncionistas solicitaron al Obispo de La Plata, Monseñor Juan Terrero, autorización para que el padre Román Heitmann se hiciera cargo de Santos Lugares a lo que éste accedió, pero, como este sacerdote trabajaba en la Capital Federal, quedó Santos Lugares a cargo del Padre Godofredo Pierson.

El Padre Román Heitman, A.A. abrió el camino llegando a Buenos Aires el 30 de septiembre de 1910 y, junto con otros religiosos que se le unirían más tarde, fue el origen de las comunidades de los “Agustinos de la Asunción” surgidas en la República Argentina. Venían para establecer las obras características del apostolado asuncionista: La extensión del reinado de Dios en estas tierras, vistas como parte del Reino universal de Nuestro Señor; la evangelización, el servicio de los más pobres y la educación popular. Pero venían también con la preocupación de llevar la presencia de la Iglesia a todos los ambientes, y de formar un laicado católico con verdadero espíritu de servicio, en vistas siempre del amor a la verdad de Jesucristo.

“El P. Antonio Silbermann, A.A. fue el hombre que se necesitaba para la obra. Sin prisas imprudentes, pero también sin demoras innecesarias, construyó la Gruta, que fue bendecida el 14 de mayo de 1916, y empezó la iglesia. Para él, durante años, se contentó con un rancho, escogiendo la pieza más fría en invierno y la más calurosa en verano”.

Pero, “desde entonces, las peregrinaciones se sucedieron sin interrupción. Los exvotos aparecieron solos. Las primeras muletas”, de un médico curado por la Virgen, “llegaron en noviembre de 1917; las úlceras desaparecían por el solo hecho de comulgar en la Gruta; los enfermos desesperados sanaban después de haber cumplido una promesa. El asombro por lo que sucedía llegó a oídos del Obispo de La Plata, que quiso explicaciones y las pidió al P. Antonio. Los informes que el Padre pudo brindarle con toda claridad hicieron que Mons. Juan N. Terrero quedara plenamente satisfecho (P. Blanchare, A.A.).

El 31 de julio de 1920, Monseñor creó la “Parroquia de Santos Lugares”, y el 11 de octubre de 1922 se puso la piedra fundamental del templo.

El Padre Antonio Silbermann, A.A. “fue el padre de esas piedras, el que las hacía vivir y hablar; pero fue, por sobre todas las cosas, el hijo amantísimo de Nuestra Señora” (P. Bonney Elizalde).
“Ahora sus restos descansan al lado de la magnífica iglesia que su tierno amor a María Santísima le inspiró levantar. Así, este Padre bueno quedará para siempre en medio de los suyos” (P. Pierson, A.A.).

 https://forosdelavirgen.org/536/nuestra-senora-de-lourdes-de-santos-lugares-argentina-11-de-febrero/