OK Su questo sito NON utilizziamo cookie di profilazione di terze parti. Se vuoi saperne di più o prestare il consenso solo ad alcuni utilizzi clicca qui. Cliccando sul pulsante OK, o continuando la navigazione effettuando un'azione di scroll, presti il consenso all'uso di tutti i cookie.

¿Quieres ser asuncionista?

Agustinos
de la Asunción




Los asuncionistas de Roma frente a la epidemia del coronavirus

582_big.jpg

2020-03-09 - Roma

Quizás muchos se preguntaran que pasa en la casa general de los asuncionistas en medio de las noticias alarmantes que se escuchan en el mundo provenientes de Italia. Lo primero que tenemos que decir que todos en Italia nos vemos afectados y somos solidarios por el sufrimiento que viven muchas familias contagiadas por el COVID-19. La vida cotidiana de la comunidad sin duda se ve afectada y por el momento el gobierno  ha suspendido todas las clases en colegios y universidades lo que obliga a nuestros estudiantes a concentarse en sus estudios sin salir de casa y un decreto publicado ayer por la Conferencia episcopal italiana nos muestra lo complejo de la situación actual.

El decreto del Coronavirus:

la posición de la CEI, La Iglesia que vive en Italia y, a través de las diócesis y parroquias, se hace cercana a todos las personas, comparte la preocupación común, ante la emergencia sanitaria que afecta al país. Con respecto a esta situación, la CEI - dentro de una relación de diálogo y colaboración - ha hecho suyas en las últimas semanas, relanzándolas, las medidas mediante las cuales el Gobierno se compromete a combatir la propagación del "coronavirus". El Decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros, que entró en vigor hoy, suspende "las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las funerarias" en todo el territorio nacional hasta el viernes 3 de abril. La interpretación del Gobierno incluye estrictamente las Santas Misas y los funerales entre las "ceremonias religiosas". Este es un pasaje muy restrictivo, cuya aceptación encuentra sufrimientos y dificultades entre los pastores, sacerdotes y fieles. La aceptación del decreto está mediada únicamente por el deseo de hacer su parte, incluso en esta coyuntura, para contribuir a la protección de la salud pública.

Todas estas medidas como lo dice el decreto causan sufrimiento y dificultad de aceptación, pero sabemos que un cristiano está invitado a superar el miedo y actuar en conciencia poniéndose al servicio del prójimo en todo momento. Me impresiona cuando muchos buscan solo atricherarse en sus casas con todas las provisiones alimentarias posibles, otros se sienten llamados al servicio por los más frágiles  por ejemplo en el norte de Italia los jóvenes scouts llevan las compras a los anciones mayores de 65 años que no pueden salir de casa, ojalá las inciativas como estas tuvieran un eco mayor en nuestras sociedades que se ve paralizadas por el individualismo que ve al otro simplemente como alguien de quien servirse o como una amenaza a mi seguridad personal.

Por el momento dos sesiones internacionales que debían ser realizadas en Roma en el mes de marzo, ya sea, La Comisión Internacional de la Alianza laicos-religisosos y la Comisón Internacional de Educación fueron canceladas.

No sabemos cuanto tiempo durará esta crisis, pero intensificamos todos los esfuerzos necesarios para evitar que el contagio sea aun mayor, nadie puede sentirse libre de esta epidemia por lo cual cada uno ponga de su parte en beneficio del bien común.

Pero hay otro aspecto que no debemos descuidar es nuestra responsabilidad en la transmición de verdad, hay personas que intentan restar importancia al contagio y otros demasiado alarmistas provocando solo temor e incertidumbre a quienes los escuchan. Tenemos la obligación de ser portadores de esperanza y aun en medio de una crisis que nos afecta directamente no podemos olvidar a nuestros hermanos que sufren en carne propia otras epidemias como el ébola en la RD Congo o la crisis humanitaria provocadas por las guerras y la inmigración forzada.

Trabajemos por la verdad en la defensa de todo hombre para que la paz del corazón el primer paso de la sanación venga sobre nosotros.

“Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente”. Mt 10,8