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Agustinos
de la Asunción




Editorial AA Info octubre 2016 n° 23

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2017-02-14 - Roma

Aventureros del Reino

Comienza un año nuevo. ¿Será este año 2017 rico en alegría y paz? Son muchas las incertidumbres del mundo. Los focos de guerra son numerosos, crece la escalada de los totalitarismos, el rechazo a los emigrantes y el populismo oscurecen las mentes, el calentamiento climático y la destrucción de nuestro entorno natural debilitan al planeta. Todo ello deja una triste imagen de nuestra tierra. Pero es aquí donde estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe inquebrantable en el porvenir de la humanidad. No podemos aborrecer la realidad cotidiana, aunque ésta sea a menudo difícil y compleja. Estamos llamados a amar al mundo tal cual es para poder actuar y transformarlo según el designio de Dios. Como nos recuerda el salmo 84 : «Señor, has sido bueno con tu tierra».

La Asunción se halla también en un período de reflexión intensa. El Capítulo General que se celebrará el próximo mes de mayo es un acontecimiento importante. No podemos contentarnos cargando su éxito o su fracaso sólo en los capitulares; es deber de todos los religiosos movilizarse a favor de su éxito. Creo sinceramente que tenemos un fuerte potencial para relanzar nuestra andadura hacia el Reino. A pesar de nuestras fragilidades y nuestras limitaciones, hay todavía en la Asunción recursos disponibles para avanzar. ¿Estamos dispuestos para la renovación?

He tenido la dicha de participar en el Capítulo de la Provincia de África. Estuvimos reunidos en Namugongo, en Kampala, en el mismo emplazamiento en el que los Mártires de Uganda dieron su vida por el Evangelio. Emocionaba recordar a Carlos Lwanga, a Kizito y a sus compañeros, anglicanos o católicos, que derramaron su sangre resistiendo a la locura de un rey asesino. Los mártires son semilla del Reino. También nosotros hemos de dar testimonio cada vez más intenso de lo que está germinando en nuestra tierra. Nuestros hermanos de la gran Provincia de África han dado muestras de una madurez auténtica. Cincuenta años después de la creación de su Provincia, los religiosos autóctonos han alcanzado la capacidad de gestionar lo cotidiano y contribuir a la irradiación del cuerpo entero de la Congregación.  Todo ello es  motivo de una profunda alegría para la Asunción toda entera.

En otros lugares la Asunción ha vivido reuniones capitulares de calidad. Las Provincias se movilizan para alimentar la reflexión del Capítulo General. Por supuesto, a veces se vive cierta angustia acerca de la evolución de las estructuras de animación de la Congregación. Las Provincias viejas se cuestionan sobre su futuro. Los territorios jóvenes se hallan perplejos acerca de su capacidad para vivir una mayor autonomía. Todo esto es legítimo. Pero hemos de recordar que ante todo habremos de determinar nuestras misiones prioritarias para los próximos seis años en Europa, en África, en Asia y en las Américas. Como nos invita el papa Francisco, hemos de estar atentos para no caer en la trampa del clericalismo y concentrarnos en una problemática interna. El padre Manuel d’Alzon quiso una congregación de mirada amplia y que pensara en grande. Tenía una alta ambición. No quería mentes pequeñas y mezquinas.

Hago votos por que el año nuevo nos aporte audacia evangélica. No hay que contentarse con una felicidad tranquila, hay que aspirar a ser aventureros del Reino. Hay una radicalidad en el seguimiento de Cristo y tenemos una alta misión. Misión de traer fuego sobre nuestra tierra. La Asunción es nuestra familia. Mostrémonos dignos de ella. ¡Que el año nuevo os traiga la paz y la alegría!